Sencillo, elemental, minimalista, un rostro femenino con cuatro líneas en un mural.
No es necesario mucho más para llamar al atención, para agradar o decir algo, para producir un paseo agradable por una calle que podría ser áspera y aburrida antes de este grafiti.
Con su mirada parece transmitir seriedad, tristeza incluso. Son líneas muy sencillas pero se detecta esa sensación.
Y eso es simplemente el Arte.
Hablar sin hablar, relatar con imágenes o trazos, inventarse historias o incluso imaginárselas mientras las observas.
