2.3.26

Vagón grafitero en Zaragoza, año 2026


El grafiti clásico se inicia en los vagones de trenes de algunas ciudades de los EEUU. Aunque es más cierto que el grafiti moderno (conocido como writing) que comenzó a finales de los años 60 del siglo XX, no empezó en los trenes, sino en las paredes de las calles y barrios.

Antes del grafiti urbano de esos años 60, existió una tradición casi 100 años antes, iniciada por los vagabundos estadounidenses (hobos) y los trabajadores ferroviarios tras la Gran Depresión (años 30), quienes escribían sus nombres con tiza o cera en los trenes de mercancías (como el legendario "Bozo Texino").

Lo cierto es que la cuna del grafiti moderno con spray (las firmas o tags) se inició en la ciudad de Filadelfia en 1967, impulsado por un joven llamado Darryl McCray bajo el pseudónimo de Cornbread, quien empezó a escribir su nombre por toda la ciudad para impresionar a una chica.

Y Nueva York fue la ciudad que popularizó y masificó el movimiento. Alrededor de 1970-1971, grafiteros como TAKI 183 o JULIO 204 llevaron esta práctica a las calles de Nueva York y, rápidamente, se dieron cuenta de que pintar los vagones del metro (subway) era la mejor forma de que su nombre viajara y fuera visto por los cinco distritos de la ciudad.

En la imagen que vemos arriba, del año 2026, vemos un vagón en la Estación Delicias de Zaragoza, en España. Todavía pues, en este 2026 se siguen haciendo trabajos similares a los que se hicieron en los inicios.

En los años 80, la Autoridad Metropolitana de Tránsito de Nueva York (MTA) inició la campaña de "Trenes Limpios" (Clean Train Movement): implementaron vallas con alambre de espino, perros guardianes, y un sistema donde ningún vagón pintado salía a circular. Y eso llevó a que se cambiara el uso de los vagones como lienzos, hacia edificios abandonados.

Al no poder exhibir sus obras en los trenes (en 1989 circuló el último tren grafiteado en NY), los grafiteros se vieron obligados a buscar otros lienzos: muros de la ciudad, túneles subterráneos y, efectivamente, solares y edificios abandonados, que abundaban en barrios deprimidos como el Bronx. A partir de esa década, finales de los años 70 y principios de los 80, el movimiento se expandió por Europa.