1.1.26

Los sapos enormes de las grandes ciudades, chupan y lamen


Por todas las calles de las grandes ciudades existen sapos enormes que se quieren chupar a quien se les acerquen. 

Son sapos peligrosos y con algo de baba en su piel, pero no siempre son fáciles de ser detectados.

No siempre te encuentras con ellos de frente, pero si sucede deberías saber que ellos te ven mucho mejor de lo que tú los ves a ellos. 

Podría ser que ellos pasaran desapercibidos mientras paseas tranquilamente, aunque estén pintados con brillantes colores no siempre los vemos. 

Pero daría igual. 

Si su larga lengua te alcanza, te dará un lametón. 

Y no será porque no te hemos avisado.

Arte Urbano en el barrio de Metelkova en Eslovenia


Arte alternativo en el barrio de Metelkova en la ciudad de Liubliana en Eslovenia. Un barrio urbano que muestra el ambiente más artístico, cultural, creativo, intelectual y alternativo de la capital eslovena y, muy posiblemente de toda la zona de la ya extinta Yugoslavia.

Dentro de lo que fue un gran recinto militar del ejército yugoslavo, se ha ido creando un espacio cultural alternativo capaz de mostrar todas las posibles actividades que los jóvenes de Eslovenia son capaces de imaginar.

Un lugar muy visitado por los turistas que van al país, como ejemplo de que los edificios sin uso pueden convertirse en lugares de Cultura. Metelkova es la cara “underground” de Ljubljana, que una gran sorpresa de cualquier viaje.

Es otra pequeña ciudad dentro de la ciudad de Ljubljana, un área urbana que aglutina el ambiente más artístico, cultural, creativo, intelectual y alternativo de la capital eslovena y un gran centro cultural autónomo repartido entre los edificios de un antiguo cuartel militar del ejército esloveno de la antigua Yugoslavia. Pero su imagen actual dista mucho de lo que debió ser como recinto militar.

Arte musical en una calle de New York


Un día no muy lejano se me escapó una imagen —creo que— preciosa. Por apenas unas décimas de segundo, como le ocurre a cualquier fotógrafo de calle, a cualquier cazador de historias urbanas

Tenía frente a mí un gran monumento y, entre él y yo, con la cámara ya preparada, aparecieron dos jóvenes orientales posando mientras una tercera las fotografiaba. Todo encajaba en el visor. La escena era perfecta.

Sin embargo, la figura de la chica que hacía de fotógrafa no quedaba recortada sobre el fondo claro de la piedra del edificio, sino sobre la zona oscura de la gran puerta. Me moví ligeramente para recomponer el encuadre y situar las figuras sobre el fondo claro… y en ese instante ellas se movieron. 

La fotografía perdió todo su sentido. 

El instante había desaparecido.

Cuando eres cazador de instantes en fotografía callejera, esto es algo habitual. Se pierden pequeñas historias por movimientos mínimos, por decisiones tomadas en una fracción de segundo. A veces es mejor una mala fotografía que no hacer ninguna. Y después de una mala toma, intentar una mejor. Debería haber disparado primero y ajustar después, pero no lo hice.

Os dejo, a cambio de aquella, esta fotografía de una calle de Nueva York. 

Un joven tocando percusión con botes vacíos de pintura mientras nadie le prestaba atención. 

Una escena urbana más, otro instante real, otra historia que solo existe porque alguien decidió no esperar.

Arte de calle, música de calle que busca agradar el ambiente.

Un cubo de basura con frase de queja


La fotografía urbana de frases o gritos también tiene su lugar dentro de las distintas temáticas de la fotografía callejera, de la fotografía del instante

El grafiti de quejas o gritos es una buena manera de dejar constancia social de lo que nos va sucediendo.

Guardar los silencios está bien, si somos capaces de encontrarlos y cazarlos; pero conservar los gritos quizá sea aún más necesario, porque cada tiempo tiene los suyos.

Una frase en una pared o en un cubo de basura como en este caso, debe preservar su entorno, su envoltorio, para adquirir verdadero valor. 

No basta con aislar el texto: es necesario mostrar también el ambiente, el lugar. Así añadimos a la frase su contexto y su espacio. 

Deja de ser un grito lanzado al vacío y pasa a conservar, además, el aire que lo rodea.

Lo más serio es reírte de todo lo que puedas


Es mejor reírse. A menudo, además, es lo más serio que podemos hacer. 

Como mínimo, sirve tanto como ponerse cariacontecido y adoptar gesto de mala hostia. 

Reír, además, es sano y suele calar más en el contrario que el llanto. 

Lo descoloca, porque nadie está realmente preparado para ver reír a quien tiene enfrente.